Can Masoller.

Façana principal
A veces las vitaminas se buscan y a veces te encuentran ellas.

La casa está allí desde el 911, nos cuenta mi amigo Miguel quien también nos explica que desde entonces han vivido generaciones de pagesos en medio de nuestra catalana Selva.

Escorzo. La casa se te presenta como al biés, como abriendo la puerta a los campos de peras que se alinean hasta lo (muy) lejos. Creo en la causalidad, por lo que me pregunto quien imaginó donde debía de estar la puerta principal y su reloj de sol. Hace tiempos.

Doble. Veo doble. Doble entrada para dar la bienvenida a los carruajes que siento las cientos de veces que habrán reposado en ese espacio, despacio, lento, dentro.

Dinteles cincelados oliendo a Serrallongas y disfrutando de las aguas termales de las mismas vetas. Pim-pam-ris-ras, silueta atávica de los perfiles de las casas que no cansan. Canes sin leones , amansados pero atentos, compartiendo armas con equinos tricolores con grupas protestantes, guiño a las mesas de Flandes, sus viandas y sus Duques.

Fantástica experiencia. Primer post.

Merci Miguel & family.