Los locos del vino

Atracón de periódicos dominicales en la Rambla del Poble Nou. Olor a Barcelona Olímpica con reducción Icàrica de viejos vapores. Nuevos perfiles y siluetas.
Hojeo el post Dia-R con menciones a #, redes e indignados.Murdoch y sus sniffers. Abdominales de verano y tabletas con android. El proyector pic de la Sony me ha sorprendido (ummm…!!!).
Desayuno con la memoria en la Ribera Sacra, blanca y roja, tan lejos del Riesling de mas pronto de menos soles y mas tardes.

Me pregunto por la arquitectura de las copas, arriesgadas como la silueta del Me, de sus alturas contenidos y continentes, de su complicidad con los colores, densidades y olores, de los rojos de Ferrer a los amarillos de sauternes.
Café que apuntilla un seguido.
Leo el reportaje sobre los locos del vino.Empezamos bien. Continuamos mal:”…Siglos de una viticultura natural anterior a los tractores, herbicidas, pesticidas y fertilizantes. A las modas. Y al marketing.“.

Mosqueo.(¿Qué pasa con el Marketing?, porqué-porqué??).

Sigo morro-fruncido. Se levanta el artículo, empieza a lucir.”Así no se va a ningún lado. España, el primer viñedo del mundo por extensión, con más variedades y tradición que ningún otro, vende, sin embargo, sus botellas en los mercados internacionales a un precio muy inferior al de sus seculares rivales del Viejo Mundo (Francia e Italia) y, al tiempo, tampoco puede competir con el Nuevo Mundo (Australia, Chile, Argentina, Nueva Zelanda, Sudáfrica) en los segmentos más bajos. Ni viejos ni nuevos. Ni buenos ni malos. Somos invisibles

Hola-que-tal. Aquí nos encontramos. Me gusta lo que leo. Hay que hacer lo invisible visible. Idea en común, historia que contar, que ofrecer, que sumar, que hacer crecer, Storytellismo, ser magia 360.

Historias hermosas de pioneros, de magos de la tierra y de la alquimia que rozan la perfección con un producto soberbio. A pelo. A pura fuerza telúrica susurrada en esperantos para los sentidos.

..Sin embargo, la impresión que dio en Boston el vino español fue penosa. Nuestra representación era de un nivel inferior a la de Francia, Italia, Argentina o Australia. Muy pocos propietarios de bodegas españolas se habían dignado a desplazarse hasta Estados Unidos y habían dejado sus estands en manos de comerciales que la mayoría de las veces no habían estado en España, no conocían la bodega que representaban ni hablaban español“.

Y mas: “Cada denominación tira por su cuenta y no hay en el exterior una imagen de conjunto de los vinos españoles ni siquiera de lo que es España; no hay buenos restaurantes españoles en el mundo que sirvan de escaparate a nuestros productos, como hacen los italianos; tampoco hemos sabido incentivar el turismo enológico, que en Napa (California) supone un trasiego de nueve millones de personas, y en Argentina, de cerca de dos millones, que gastan y ejercen el boca a boca; y, sobre todo, nuestro esfuerzo comercial ha sido mínimo: la gente del vino español no se mueve“.

Quizás tengamos la posibilidad de encontrar un punto en común construyendo una marca, un conjunto de historias, imágenes y VALORES que nos hagan tan especiales como lo que somos. No hace falta mas, pero necesitamos que no sea menos. Nos lo merecemos los que estamos ahora y los que vendrán a estar.

Igual que los pioneros buscaron (y encontraron) viñas viejas, autóctonas, escarparon pendientes y utilizaron remedios atávicos revisando la tradición, mimando la tierra y la viña, renunciando al mucho para tener el néctar del porqué, hemos de aplicar el mismo rigor en la comercialización y entrega de valor añadido en cada botella.

Crear una marca propia, coherente y sincera con tus valores y explicable a tus consumidores, deseada, amiga. Crear los enlaces con los espacios en los que te encajas, territorio, denominación, área, país, región, continente. Disponer de una idea del todo para hacer compatible tu historia desde una parte. Pocos motivos tan nobles para compartir ideas en común, preguntarnos por aquello que nos une preguntándole al pasado y respondiendo al futuro. Talleres y garajes de artesanos en la sutil construcción de historias que contar, de destilados de emoción que acompañen a quienes , muy lejos, las escuchen en sus idiomas.

Para ello se necesitan profesionales. Pioneros. Hippies actuales y post-yuppies, indignados (un poco/mucho) e idealistas. Profesionales de la estrategia para conseguir una estrategia en común. Profesionales de la concreción de historias que embotellar en cada botella. Planificar, abonar, a manos también, buscar, conectar, twittear, probar, crmar, quitar las historias que empozoñan y poner en marcha un sistema de producción de una marca (minimamente) en común.

Esos locos del marketing. Esos pioneros viajando por tierras ,latifundios de microscópico valor.

Si se pudiera escoger, escogería éste pago: Historia, arte, sol, cultura, mar, talento…muchísimo talento por escuchar y por colaborar en entender las nuevas reglas de la ANALOGÍA en ENOLOGÍA que maridan perfectamente para conseguir que la magia viaje, pueda ser valorada y QUERIDA por todo un planeta.

Suena a locura.

También.