Comunication

Eremo di S. Maria della provvidenza 8photo © 2010 Andrea Costa | more info (via: Wylio)
De vuelta del foro con las rodillas limadas por el roce con el asiento del puente aereo, cada vez más barreiros con fardos y socavones también en cloud.

De vuelta a darle vueltas a la comunicación. De vuelta de intentar controlar lo que, queriendo que fuera sin querer, se percibe.

Comunicador aún sin pretender comunicar. Emisor y receptor, nodo, telediario y sinapsis de un murmullo terrible, ensordecedor, aullantemente mudo.

La vestimenta, accesorios, el tacón del zapato erosionado, ese pequeño gap entre la zancada con la derecha y la izquierda, la cadencia del mover de brazos, la conversación (” el ordago de Juan a X los desmontó..”), los precios, los aromas forzados a golpe de vaporizador reiterado, música, no música, miradas y sus tiempos, distancias, protocolos de distancia…enormes y toneladas de Terabytes de información.

Silencio. Comunicación en el silencio. Compás, métrica, rima de silencios.

Comunicación no por el canal, sino por los sujetos que contienen contenido, que lo producen, reproducen, copiados y pegados. Seleccionados todos.

La percepción rotunda, clara, diáfana, espesa y expresa de que todo comunica.

Las empresas y personas. Al final todo es un juego de y entre personas. Conversaciones.

Nuevas reglas para las mismas conversaciones. Altavoces simplemente.

Lo que cuenta es lo que comunicas, quieras o no, pretendas o no controlarlo. Qué a quién y cómo. Porqué y con qué.