Coupage

Por hoy ya era suficiente.
Había sido un día duro, rudo, mudo a grandes ratos. Un día de vendimia con la espalda corba y las manos pidiendo pausa. Un día de aire y sol. Un solo día que valía por muchos.
De pie, al lado del cobertizo del tractor , Jaume, quien me había invitado a formar parte del grupo familiar que año tras año recogían con esmero la uva.
Conocía a Jaume de Barcelona, había sido responsable de un Centro de proceso de datos (CPD) durante muchos años, tantos que podía explicarme historias de cintas perforadas, de viajes a Alemania y de generadores diesel de traqueteo inquietante.
Jaume se había jubilado hacía dos años y combinaba su presencia en seminarios y cursos de formación con el cultivo de 40 hectareas de viña entre Lavern i Sant Pau d´Ordal, en las puertas del Alt Penedès. La finca, suavemente ladeada a poniente, tenía una vista privilegiada sobre Montserrat y las lejanas sierras del pirineo se dejaban ver con días claros y frios.
Jaume me invitó a entrar en la masía y me ofreció una rubia y fresca Budweiser mientras el se despachaba una estrella. Nos conocíamos.
Le notaba que tenía ganas de contarme algo. Sonreía abiertamente al ver mi pinta de oficinista finolis venido al campo. Le divertía.
Abrió el fuego de forma rápida:
“Sabes? Tengo en mente escribir un libro…” me dijo mientras tomaba un sorbito de la Damm.
Mi respuesta fue proporcional a la sorpresa que él había arrojado con la noticia.
“¿Un libro?, ¿tú?, ¿Qué te pasa Jaume…estás bien??”, dije con la firme voluntad de agitar la botella de cava que en esos momentos era la mente de Jaume.
“un libro con portada y contraportada que va de vendimías y de datos. De vino e información. Y no estoy tonto ni aburrido, que es lo que estás pensando…”. La relación entre información y vino me puso en alerta, me puse de pié acercándome hasta apoyarme en la robusta mesa de cerezo que alguien había puesto en aquel enorme comedor de masía.
“Jaume…cuenta…”.
…Y Jaume me contó que en los dos últimos años había tenido sensaciones de “deja vu” mientras paseaba por entre las viñas y se paraba a pensar en lo mucho que se parecía su trabajo anterior con muchos de los aspectos de su ocupación actual en la tierra.
Estaba encantado con su ocupación actual en el campo. Vivía cada día con una intensidad que solo el contacto con la tierra puede darte.
Los largos momentos de soledad le permitían hacer miradas hacia su vida profesional anterior con la que empezó a experimentar un proceso que empezó a compartir conmigo.
Me explicó que las decisiones sobre los datos a “cultivar” por parte de una empresa son similares a las que se llevan a cabo cuando se escoge un tipo de viña. Que las circunstancias, producciones, cuidados, enfermedades, de una y otra se parecen tanto que daba que pensar.
Me habló de la orientación de las viñas y de su exposición al sol. De las hojas y de la manera de plantar cada viñedo. Para cada caso encontró un ejemplo en una sala de servidores y en puertos de comunicaciones.
Del racimo pasó a los registros de datos. Del grano de la uva , que asimilaba al dato básico, me enseño a distinguir las semillas / se-mira, hablo de ácidos/ha-sido, de azúcar/a-juzgar y en cada caso encontró un paralelismo entre fruto, su estructura interna, sus componentes y aquellos que formaban parte del dato que, por transformación, debía de convertirse en información.
Jaume seguía, implicado y moviendo de forma gráfica las manos, convirtiendo el espacio que quedaba entre los dos en una inmensa pizarra virtual donde colocaba cada elemento de su explicación. Vibraba.
Me habló de las levaduras. De lo mucho que importan para desencadenar un proceso, convertir la fructosa en alcohol o el dato en información. Me enseño la diferencia entre cepas sacharomyce locales y aquellas que se importan para conseguir un resultado mas previsible. Me habló de consultoras y de equipos internos que en lo referente a los datos de una organización desencadenaban idéntico proceso…liberando…oxígeno…y convirtiendo el azúcar/a-juzgar (hipótesis), en las primeras moléculas de información. Fermentaciones controladas que en el caso de la información acaban con el consumo del presupuesto y del tiempo asignado al equipo de cambio-levadura organizacional.
Los procesos y su temperatura, la necesidad de controlar en un medio tutelado que y cuando va a pasar. Los comités y los tanques de cemento. Los tanques del si-miento_para-sobrevivir.
Me explicó, me izó y me hizo subir. Pensé en que la poesía, la música, la magia está en cada pequeño gesto de nuestro entorno si somos capaces de quererlo y querer verlo.
Seguimos hablando, cómplices. Satisfechos de ser lo que somos.